Barrio Huemul Franklin

 

A partir de mediados del siglo XIX, con la construcción del Matadero Municipal en 1847, comenzó el proceso de urbanización del sector. 

 

En las primeras décadas del siglo XX, la Población Matadero y la  Población Modelo Huemul se  transformaron en los primeros conjuntos de viviendas urbanas de la zona, destinados a trabajadores del Matadero e industrias colindantes.

 

Previo a estas construcciones, en el sector coexistió una gran cantidad de conventillos y  rancheríos producto del incipiente y espontáneo crecimiento urbano de Santiago, a partir de la migración campo-ciudad.

 

De ahí que Benjamín Vicuña Mackenna lo denominara como parte del “potrero de la muerte” e instalara un muro sanitario en avenida Matta.

 

El “Camino de cintura” fue una de las primeras acciones de ordenamiento urbano en la capital, que por décadas funcionó para  segregar a la población asentada alrededor del zanjón de la Aguada  y luego en torno a las líneas del  Tren de Circunvalación de Santiago —límites sur de la ciudad de aquellos años—.

 

 

El carácter popular de esta zona fue descrito en novelas tales como La mala estrella de Perucho González de Alberto Romero, o Hijuna de Carlos Sepúlveda Leyton. 

 

Ante la ausencia de tecnología, la mayor parte del trabajo en el Matadero se realizaba de forma manual, lo que generó una serie de oficios productivos, destacando los matarifes, famosos por la dureza de su trabajo, el dominio del cuchillo, la buena paga y la afición a la bohemia.

 

No obstante, la historia de este oficio terminó abruptamente,  debido a la clausura del Matadero en la década de 1970 y su traslado a un espacio mecanizado en Lo Valledor. Fue el fin de los matarifes y con ellos el cierre de múltiples espacios de sociabilidad popular.

 

Sin embargo, este barrio se negó a morir y de forma obstinada se comenzó a ocupar el patrimonio industrial en desuso, para el desarrollo de actividades comerciales, transformándose en el mercado persa más importante de la ciudad.

 

 Los invitamos a recorrer parte de la historia de estos barrios populares de Santiago, los que, pese al tiempo, han sabido conservar su identidad y legado cultural.